Ahhhh el café…. amarga droga que nos atrapa, me llamo César y fuí cafeinómano 😛
Se empieza con el té, luego con el café de cebada (aberración), luego el Nescafé solo un poquito, luego media cucharita, luego la cuchara entera, luego cuchara sopera, sin azucar!!! pero no, eso no basta, descubres lo exquisito que es el café pasado, gota a gota…. y cuando reaccionas te das cuenta de que sufres de insonmio, te tiembla el cuerpo y necesitas más del oscuro líquido que tanto te gusta. Empiezas a buscar todos los tipos de café que puedas encontrar, café del Cusco, Chanchamayo, La Merced, no basta!! míramos hacia afuera, café colombiano, haitiano, cubano, sudafricano! hasta que encuentras “el sabor”, ese que cada uno selecciona de forma muy particular y que te satisface solo a tí, pero nunca dejarás de probar para ver si hay algo mejor… a menos que tu médico te diga: “Tienes que dejar de tomar café”
Sí, es duro, pero se puede superar, yo lo hice, ya no tomo café cargado, es más tomo muy poco café, si lo tomo le hecho azúcar (3 cucharitas para colmo) , me ha tomado años poder dejar ese sabor amargo que tanto me gustaba, se puede vivir sin café; cuando voy a una cafetería, ya no pido café, pido un té, mate o un chocolate caliente. A veces siento la tentación cuando veo una cafetera y veo como cae gota a gota, pero ya aprendí a controlarme, me parece increíble que hoy en día pueda beber un café que parece agua y con 3 de azúcar, así es la vida 😀
No se debe beber tanto café desde temprana edad (mi error) y como siempre, todo en exceso es malo; mucha cafeína altera el sistema nervioso, así que avisados estan.