Estaba en Miraflores y tenía que llegar rápidamente a la Av. La Marina, pero era hora punta, en combi? ni hablar, llegaría muy tarde, no me quedó otra que tomar un taxi. Pare un auto blanco (acá los taxis son de cualquier color) me subí en la parte delantera y me ajusté el cinturón. Al momento noto que en la radio había una mujer vociferando y repitiendo de forma casi inintelegible Padre mío, era una fanática religiosa que repetía frases como una autómata maniaca.
Intuí que el chofer, que no pasaba de los 30 años, era de algún tipo de religión dirigida por fanáticos como la tipa de la radio. Fuí a la carga y comenté que la tipa de la radio estaba haciendo cualquier cosa y que no se le entendía nada. El chofer salió inmediatamente a la defensiva argumentando que cuando uno ora se entrega y bla bla bla. Rápidamente le hice ver que podría ser, pero que esa tipa no lo hacia porque estaba repitiendo mecanicamente y soltaba frases sin sentido. El tipo terminó por aceptar que era cierto, pero volvió a la carga diciéndome que Dios guía nuestras vidas y que es importante orar. Me preguntó si yo oraba y le dije que no, porque no necesitaba orar. Luego me dijo: “Sé que no me vas a creer y que probablemente te rias de mí, pero te voy a contar algo”, me contó que desde hace años su esposa y él querían tener hijos, pero no podían porque aparentemente él es estéril, dice que hace meses se soñó que su esposa estaba embarazada, en el sueño el pedía que el hijo fuera varón y de repente una voz le dijo sera mujer y él se sorprendió y no hizo caso y continuaba pensando en que el hijo sería varón, la voz seguía insistiendo en que sería mujer, hasta que él dijo “quién eres tú para decirme si va a ser varón o mujer?” y la voz le respondió “soy el que te dió la vida”. Luego me comentó que su esposa tiene 5 meses de embarazo y que pronto sabrían si era mujer o no, pero el esta segurísimo de que sería mujer porque Dios se lo había dicho.
Me lo contó con tanta emoción, vi tanta felicidad en su rostro, que no tuve corazón para mostrarle la cruda realidad… definitivamente hay gente que necesita creer en algo como un Dios, este taxista es una de esas personas.