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Mi primer mundial

No es que sea el primer mundial que voy a ver, llevo varios a cuestas, pero paso a explicar porque para mí Rusia 2018 es mi primer mundial, el más importante, porque es el primero en el cuál mi selección, la peruana, estará presente para mí. Millones de peruanos nunca pudimos ver a nuestra selección en un mundial, hemos clasificado luego de 36 años y algunos como yo que somos base 4 éramos muy pequeños o no teníamos la afición por el fútbol tan marcada.

No recuerdo nada del mundial España 82 porque yo era un pequeño, vivía una casa gigante con mis padres y mi hermano Max que era menor que yo en un año, no teníamos contacto con amigos del barrio porque eran pocos y mayores, mis amigos del colegio vivían lejos, asi que con mi hermano nos la pásabamos jugando en un inmenso patio, mi padre ausente porque trabajaba en una mina y mi madre más enfocada en las novelas que en el fútbol. En el colegio era increíble, a la hora del recreo todos jugábamos fútbol como si no hubiera mañana, mi madre renegaba porque malograba los zapatos, pero nadie mencionaba el mundial, ni coleccionaba el albúm, el único claro recuerdo que tengo de esa época, era el Naranjito, la mascota de España 82.

Naranjito

La eliminatoria de México 86 si que fué especial, recuerdo perfectamente ver todos los partidos, si bien no pude ir al estadio porque vivía en Mollendo y no en Lima paraba prendido al TV y no me perdía un solo minuto, fué una locura cuando Oblitas metió el gol del triunfo sobre Argentina jugando en Lima, el partido de vuelta era en Buenos Aires y si ganábamos clasificabamos directamente al mundial. Cuando eres niño tus sentimientos suelen aflorar pero no recuerdo haber odiado tanto a alguien como odié a Camino cuando fue de manera artera a “romper” a Franco Navarro, nuestro mejor delantero, estoy seguro que por pedido expreso de Bilardo, no habían pasado ni 5 minutos del partido y con una partada artera Camino le rompió la pierna a Navarro, el árbitro no lo expulsó y perdimos gran parte de nuestra capacidad goleadora, el partido terminó 2 a 2 y Argentina clasificó al mundial, ese día lloré, lloré mucho, era la primera vez que lloraba por un partido de fútbol y sobretodo porque mi selección perdió la oportunidad de clasificar directamente al mundial, luego vino el repechaje pero fué un desastre.

Los fracasos no pararon, tuvimos entrenadores malísimos como Pepe, Popovic, Chemo; jugadores indisciplinados, pésimos dirigentes, pero siempre estuve allí, mirando cada partido, por más que no tuviéramos ninguna chance de ganar los partidos los miraba hasta el minuto final, renegando muchas veces, hasta parecía irracional pero allí estaba, en las buenas y en las malas. Cuando vine a Lima tuve la oportunidad de ir al estadio, no me perdía un partido hasta que empezaron a subir las entradas y se volvió un lujo ver a la selección, decidí no ir más, incluso en este último proceso, pero la llama estuvo allí siempre, el sueño de ir al mundial siempre estaba latente.

El amor por tu selección de fútbol es algo que no se puede explicar, cuando comenzaron las eliminatorias para Rusia nos fué mal, pésimamente mal, confiaba mucho en Gareca porque había sido entrenador de la U y nos sacó campeones con un equipo que no tenía mucho, nos iba muy mal en las eliminatorias pero en la copa América nos fué muy bien, no era la primera vez que ocurría, en otros procesos pasó lo mismo, qué es lo que cambió? No lo sé con certeza, hay muchos teóricos del fútbol y yo no soy uno, yo sólo trato de disfrutar del juego, seguía sufriendo y renegando, mi esposa me decía con razón “pero si ya sabes que siempre pierden, ¿Por qué sigues viendo el fútbol?” y yo le decía “Porque es mi selección, no tengo otra”. Al igual que mi hinchaje por Universitario que anda terriblemente mal y no ganamos a nadie (pero esa es otra historia) no tengo manera racional de justificarlo.

La experiencia de tantas eliminatorias con sendos fracasos me hacía ser cauto, pero el partido que ganamos en Paraguay por 4-1 despertó en mi un hilo de esperanza, sabía que era muy dificil y que ganar ese partido no cambiaba muchos las cosas, la diferencia es que ganamos bien, ganamos con autoridad, algo que no pasaba en otras eliminatorias. El siguiente partido fué con Brasil y nos ganó en Lima como para poner nuevamente los pies en la tierra, el siguiente partido fué contra Venezuela de visita y teóricamente teníamos que ganar pero empatamos y otra vez sentí que retrocedimos y volvimos a lo de toda la vida. Jugamos contra Uruguay en Lima y ganamos, partidazo. Le ganamos a Bolivia sufriendo y seguíamos subiendo en la tabla, no olvidar el detalle de los puntos que nos dió el TAS que nos dió ese empujón que necesitabamos. En ese momento vivíamos un momento bastante curioso, la mayoría estaba muy entusiasmada y confiada de que Perú clasificaría al mundial, pero el camino era muy complicado, yo seguía escéptico pero sentía muy dentro de mí que la llama seguía creciendo.

Ganamos en Ecuador, nunca habíamos ganado allí, casi se me sale el corazón en ese partido. Fuímos a Argentina y empatamos en la Bombonera con Messi. Faltaba un partido pero por primera vez en muchos años dependíamos de nosotros mismos. El partido con Colombia lo viví como ninguno, cuando James metió el gol yo me quería morir, todos los demás partidos daban resultados que nos favorecían, el partido más importante lo estábamos perdiendo y Paolo Guerrero con su tiro libre que pasará a la historia logró garantizarnos el repechaje. Ese día el país fué una fiesta, se celebró de una manera un poco exagerada porque aún teníamos que enfrentar a Nueva Zelanda para ir a Rusia.

Yo sabía que íbamos a ganarle a Nueva Zelanda, pero me mantenía escéptico, tantos fracasos, tantas veces del “casi” me volvieron cauto, empatamos a cero en Nueva Zelanda y en Lima ganamos 2-0, cuando el árbitro pita el final del partido yo estaba en casa, no fuí al estadio, pero lloré, lloré como cuando era niño en la eliminatoria de México 86, pero esta vez lloré de alegría no de rabia ni de impotencia. Tuvo que terminar el partido para que recién pudiera extoriorizar tantos años de fustración, salí en el auto y me pasé muchas horas tocando el claxón en las caravanas y con toda la gente que celebraba de forma desaforada en las calles.

Escribo esto luego del partido inagural del mundial Rusia 2018, una ceremonia corta pero bonita, Rusia goleó 5-0 a Arabia Saudita, mañana hay más partidos, pero mi momento especial será este sábado cuando Perú enfrente a Dinamarca, no sé que pasará, quizás perdamos, pero yo me siento feliz, son 3 partidos que me daran esa felicidad negada por muchos años, no me importan los resultados, lo que realmente me importa es que jueguen bien y entreguen todo. Es por eso que este es mi primer mundial, si pasamos de ronda seguro voy a llorar de alegría, hasta ahora mi amada esposa me reclama que lloré cuando clasificamos y no en nuestra boda, espero que entienda que son cosas distintas y que mi amor por ella también es incondicional.

Arriba Perú carajo!